viernes, 21 de mayo de 2010

Sea usted funcionario público. O, mejor, profesor universitario

Los funcionarios públicos son envidiados por su estabilidad en el trabajo. Desde luego, no pueden ser envidiados por mucho más. Pues, nada, ¡a por ello, amigo! Sólo tiene usted que superar las oposiciones correspondientes, en las que hay pocas plazas y muchos solicitantes. Pues he aquí el secreto de los trabajadores públicos y de su estabilidad: acceden a su puesto por oposiciones de concurrencia pública. ¿Cómo se accede en la empresa privada?

No sé si son más envidiados los profesores universitarios. Quizá sí, pues cobran bastante (naturalmente, dentro de lo que cabe, pues es en la administración pública: los profesores titulares son de nivel 28 y los catedráticos de nivel 30).

Pero por si envidiaran a los profesores universitarios, yo les describiré en que consiste esta carrera y, así, que es lo que tienen que hacer para llegar a tan sabroso estatus.

Lo primero que tienen que hacer es una carrera universitaria, lo que está al alcance de muchos si atendemos a la enorme cantidad de titulados universitarios y de estudiantes españoles, uno de los índices mayores del mundo, sino el mayor. Además, la proliferación de universidades en España quiere decir que bien cerca de su domicilio, amigo lector, hay una o varias. Las buenas tienen una nota de selectividad muy alta para poder entrar, pero no se preocupe usted que seguro que cerca de su casa hay una o varias bastante malas, o poco solicitadas. De las que se entra con un 5.

Pero después de esto, la cosa se pone algo más pesada, pues tiene usted que hacer el doctorado. Es posible que pesque una beca, aunque hay muy pocas, pero el doctorado significa seguir estudiando (y ahora en investigación) 2 cursos más y, después, y como sabroso postre, hacer una tesis doctoral. Para quien no sepa lo que es esto, les diré que es como escribir un buen libro, producto de una investigacion original. Ahí es nada. Los arquitectos (mi carrera) saben lo que es el proyecto fin de carrera, una pamema que, como en arquitectura, no la tiene nadie. Pues bien, hacer una tesis es como hacer, al menos, 2 o 3 fines de carrera. Hay que armarse de paciencia y de tesón. A nadie le piden ser Doctor para nada (los médicos, a los que se les llama así, no lo son), pero para ser profesor universitario, sí.

Cuando ha leído usted la tesis doctoral, ha de conseguir (por concurso) un nombramiento como Ayudante o como Profesor en una Universidad, y una vez allí, dar clase, seguir investigando y publicar las investigaciones para lograr ser acreditado por la ANECA como Profesor Doctor, al menos, o como Profesor Titular. Para esto hay que preparar unos dosieres muy completos, y la tal ANECA (que nadie sabe muy bien lo que es y que no da cuentas ni a Dios ni al diablo) ha de darle una valoración positiva, cosa que, a la fecha de hoy, no es muy corriente.

Si usted tuviera la fortuna de ser acreditado como Profesor Doctor, encuentra con ello un atajo, un moderno atajo. Puede ser contratado como tal, con contrato laboral y estabilidad en el empleo. Pero para eso la universidad tiene que sacar plazas, y usted ganar una, en libre concurrencia con otros igualmente acreditados.

Si usted fuera acreditado como Profesor Titular, no se crea que ya lo es, pues esto no es más que un título. Para serlo de verdad, necesita ganar una de las plazas de acceso, mediante oposiciones convocadas por una universidad y en libre concurrencia entre acreditados, o también (si quisieran) entre titulares de otras universidades.

Si ha sentado usted esta plaza, ¡enhorabuena! Ya es usted Profesor Titular de Universidad para toda la vida, hasta los 65 años, voluntariamente, o hasta los 70, obligadamente. Tiene usted nivel 28 y es así semi-rico para siempre. Andará usted por los 40 años, como poco, pero como ve, todavía le queda la vida por delante.

Lo mejor, desde luego es plantarse. Pero si es usted ambicioso y le hace ilusión ser catedrático, ha de seguir en el juego. La investigación alcanza mucha importancia, no sólo la docencia por buena que sea, y, así, ha de ganar usted 2 ó 3 "sexenios" (reconocimientos oficiales del trabajo de investigación) sin los cuales la ANECA no le va a dar la acreditación de ningún modo, y así y todo a lo mejor no se la da.

Si la consigue, ha de repetir la jugada que ya hizo como Titular. O sea, presentarse a una oposición a plaza de acceso a Catedrático que saque la universidad, en libre concurrencia con acreditados o con otros catedráticos.

Si la gana, ingresa usted en el cuerpo de Catedráticos de Universidad. Suenan los clarines, está usted en uno de los más altos puestos de la administración y tiene nivel 30 de retribuciones. Según la prensa y Hacienda es usted rico. Y ahora, como ya no tiene nada a lo que aspirar, puede usted dedicarse a hacer el golfo. Eso sí, quizá se aburra, pues tendrá usted unos 50 años (al menos) y ha de aguantar dando clase hasta los 70.

Pues bien, ¿ven ustedes lo que es la carrera universitaria? Una gozada, como han podido comprobar. Además sólo hay que aguantar que todo el mundo diga que la universidad es una mierda y que salgan en los periódicos calificaciones de agencias yanquis en las que se asegura que las universidades españolas son poco menos que las peores. Un gusto.

Por todo ello, lo mejor que haría usted es hacerse abogado, que es la más fácil de las carreras, y hay muchas facultades, casi todas con un 5 de entrada. Luego juez, y a vivir, que se pone usted toga y collares, y pasa a ser un poder del Estado. Hay que hacer no sé que cursos y una oposición, pero ni siquiera el doctorado. En relación con la universidad, no tiene comparación. Yo que usted, no lo dudaría. ¡Ánimo!

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